domingo, 24 de marzo de 2013

90 AÑOS DE APRISMO Y DEMOCRACIA SOCIAL


Antonio Ramírez
ardesperu@hotmail.com
El dos veces presidente del Perú, Alan García, en su reciente libro “90 AÑOS DE APRISMO” – Hay hermanos, muchísimo que hacer – Nos refiere que los peruanos vivimos un momento constituyente para el futuro porque tenemos los elementos básicos para afirmar de manera sostenible la Democracia Social como un sistema político y económico que garantice la liberación y el desarrollo personal para todos sus habitantes. 


Nos expresa que tenemos  las condiciones materiales y los recursos para afirmar los derechos políticos y sociales de la ciudadanía, así como su participación nacional y descentralizada en las decisiones sin ser, ni sentirse discriminada o excluida por su raza, condición económica, vida sexual, ideas y edad, precisa que, en el país hay mayor capacidad de inversión y que la debe usar, compitiendo con inteligencia, que ya no es suficiente el crecimiento económico y que los ciudadanos demandan un sistema político nuevo y distinto.
A manera de desafío plantea, ¡Que debemos decidirlo ahora! … En momentos que el Perú vive un momento constituyente para modernizar el Estado y las Instituciones y responder a la velocidad de los cambios mundiales. Que debemos salir del marasmo de la inacción y la contradicción para dar el gran salto del crecimiento al desarrollo, pues el no hacerlo, es oponerse a mirar prospectivamente el futuro en desmedro de las generaciones que vendrán.
Con autocrítica y transparencia precisa, que el pensamiento de Haya de la Torre, ha estado vigente en los noventa años de existencia del aprismo, invocando a quienes siguen su pensamiento y actúan en el partido que fundó, a aquellos que actúan en otros movimientos y a la inmensa mayoría independiente y que coincidan con sus ideas y estén dispuestos a trabajar en conjunto, impregnados de una actitud de prédica y acción con pulcritud y coherencia, y a la vez de búsquedas de coincidencias, son tiempos de concertación con todos, con la izquierda comunista y con el empresariado moderno y competitivo que ya abandonó el mercantilismo del favor estatal, sin aceptar el elitismo excluyente que algunos sectores favorecidos aun exhiben.
Al aproximarse la efemérides de los 90 años de aprismo en el  2014 y en el balance de su larga vida y existencia, concluye en un análisis de su vigencia y una propuesta por su futuro, precisa que sus orígenes remotos en medio de la Gran Crisis Mundial de 1929, le dieron la luz a su advenimiento, en escenario crucial y en otro momento constituyente de la historia del Perú e inmerso en una sociedad rural y feudalizada, sujeta a relaciones de dominación humana precapitalista y en la cual, una escasa industria incipiente se concentraba en Lima; en todo el país, apenas se contaba con 1500 jóvenes universitarios, no obstante se supo poner al frente de la Reforma Universitaria, como inspiración de cambio y por la justicia social.
Reafirma la vigencia de las tesis centrales del Frente Único, las del Estado Imperialista, como instrumento político y la Integración Continental, remarca a la Democracia Social como el gran Objetivo, indicando,  que para ello se requiere de un liderazgo firme y pedagógico, de un amplio partido incluyente, capaz de concertar con los demás, y además una ideología o plan de acción que ordene el análisis y la conducta. Y ese debe ser y será el rol del aprismo en la democracia social.
Finaliza diciendo, que el Perú ha progresado mucho social y económicamente desde 1924, pero queda aún muchísimo más por construir y que frente a la meta simbólica del Bicentenario – señala – Será, estoy seguro, el Bicentenario del Pan con Libertad y el pensamiento aprista habrá cumplido su objetivo.
Por lo que; a manera de conclusión, más que de crítica, debemos señalar que “90 Años de Aprismo” – Hay, hermanos muchísimo que hacer – como entrega intelectual debería agitar el debate, en un momento constituyente; en vez de pugnar por el retorno sin ninguna visión de país a la de 1979, tal y como lo precisa el autor, es más, si tenemos en cuenta la ralentización y precarización de la institucionalidad política en el ámbito nacional y mundial, a continuación precisamos algunas:
Sin mezquindad alguna, es una exégesis del pensamiento político y social del Maestro Víctor Raúl Haya de la Torre y se su preclara vigencia.
Es una compulsa emotiva del aprismo, con el pensamiento político y social de la China de todos los tiempos y de su gran salto al desarrollo que provoca un vértigo, del tipo de un gran agujero negro, aun insospechado en el concierto de la economía mundial.
Muy a pesar de precisar, a la Doctrina de la Democracia Social como su objetivo central, lo trata en la periferia, no considerando que Haya de la Torre en 1931 estableció que; el Apra es y será descentralista y por tanto; protagonista de un gobierno subsidiario y democráticamente representativo y horizontal.
Pretende ser un caleidoscopio, por su propósito de acercar la ciencia a la sociedad, insinuando un trabajo conjunto sobre cuestiones de ciencia y tecnología que afectan directamente a la ciudadanía, elicitando la construcción de nuevos escenarios, futuros y posibles, señalando a través del momento constituyente,  como la innovación y el desarrollo tecnológico nos pueden ayudar a crear nuevas realidades sociales o modificar las existentes.

Implícitamente y con razón tal vez, no toma en cuenta al colectivo político aprista como bisagra de la sociedad civil, en una eventual gestión que tenga como colofón, el Bicentenario de la Independencia.
Es provocador y polémico.
Es una oferta electoral personalista, muy a pesar de la convocatoria orgánica al colectivo aprista, sumida en la ausencia de liderazgo y conducción.
Finalmente y desde algún lugar del imaginario colectivo de nuestro país, iniciamos el reto de escudriñar con fraternidad y el debate alturado el contenido y las propuestas formuladas en “90 Años de Aprismo” – Hay, hermanos muchísimo que hacer –en especial, el tópico nuevo y apasionante de la Democracia Social.




1 comentario:

  1. Pretende ser un caleidoscopio, por su propósito de acercar la ciencia a la sociedad, insinuando un trabajo conjunto sobre cuestiones de ciencia y tecnología que afectan directamente a la ciudadanía, elicitando la construcción de nuevos escenarios, futuros y posibles, señalando a través del momento constituyente, como la innovación y el desarrollo tecnológico nos pueden ayudar a crear nuevas realidades sociales o modificar las existentes.

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