Antonio
Ramírez
ardesperu@hotmail.com
El
dos veces presidente del Perú, Alan García, en su reciente libro “90 AÑOS DE APRISMO” – Hay
hermanos, muchísimo que hacer – Nos refiere que los peruanos vivimos un momento
constituyente para el futuro porque tenemos los elementos básicos
para afirmar de manera sostenible la Democracia Social como un sistema político
y económico que garantice la liberación y el desarrollo personal para todos sus
habitantes.
Nos
expresa que tenemos las condiciones
materiales y los recursos para afirmar los derechos políticos y sociales de la
ciudadanía, así como su participación nacional y descentralizada en las
decisiones sin ser, ni sentirse discriminada o excluida por su raza, condición
económica, vida sexual, ideas y edad, precisa que, en el país hay mayor
capacidad de inversión y que la debe usar, compitiendo con inteligencia, que
ya no es suficiente el crecimiento económico y que los ciudadanos demandan un
sistema político nuevo y distinto.
A
manera de desafío plantea, ¡Que debemos decidirlo ahora! … En
momentos que el Perú vive un momento constituyente para
modernizar el Estado y las Instituciones y responder a la velocidad de los
cambios mundiales. Que debemos salir del marasmo de la inacción y la
contradicción para dar el gran salto del crecimiento al desarrollo, pues el no
hacerlo, es oponerse a mirar prospectivamente el futuro en desmedro de las
generaciones que vendrán.
Con
autocrítica y transparencia precisa, que el pensamiento de Haya de la Torre, ha
estado vigente en los noventa años de existencia del aprismo, invocando a
quienes siguen su pensamiento y actúan en el partido que fundó, a aquellos que
actúan en otros movimientos y a la inmensa mayoría independiente y que
coincidan con sus ideas y estén dispuestos a trabajar en conjunto, impregnados
de una actitud de prédica y acción con pulcritud y coherencia, y a la vez de
búsquedas de coincidencias, son tiempos de concertación con todos, con la
izquierda comunista y con el empresariado moderno y competitivo que ya abandonó
el mercantilismo del favor estatal, sin aceptar el elitismo excluyente que
algunos sectores favorecidos aun exhiben.
Al
aproximarse la efemérides de los 90 años de aprismo en el 2014 y en el balance de su larga vida y
existencia, concluye en un análisis de su vigencia y una propuesta por su
futuro, precisa que sus orígenes remotos en medio de la Gran Crisis Mundial de
1929, le dieron la luz a su advenimiento, en escenario crucial y en otro momento
constituyente de la historia del Perú e inmerso en una sociedad
rural y feudalizada, sujeta a relaciones de dominación humana precapitalista y
en la cual, una escasa industria incipiente se concentraba en Lima; en todo el
país, apenas se contaba con 1500 jóvenes universitarios, no obstante se supo
poner al frente de la Reforma Universitaria, como inspiración de cambio y por
la justicia social.
Reafirma
la vigencia de las tesis centrales del Frente Único, las del Estado
Imperialista, como instrumento político y la Integración Continental, remarca
a la Democracia Social como el gran Objetivo, indicando, que para ello se requiere de un liderazgo
firme y pedagógico, de un amplio partido incluyente, capaz de concertar con los
demás, y además una ideología o plan de acción que ordene el análisis y la
conducta. Y ese debe ser y será el rol del aprismo en la democracia social.
Finaliza
diciendo, que el Perú ha progresado mucho social y económicamente desde 1924,
pero queda aún muchísimo más por construir y que frente a la meta simbólica del
Bicentenario – señala – Será, estoy seguro, el Bicentenario del Pan con
Libertad y el pensamiento aprista habrá cumplido su objetivo.
Por
lo que; a manera de conclusión, más que de crítica, debemos señalar que “90 Años de Aprismo” – Hay,
hermanos muchísimo que hacer – como entrega intelectual debería agitar
el debate, en un momento constituyente; en vez de pugnar por el retorno sin ninguna
visión de país a la de 1979, tal y como lo precisa el autor, es más, si
tenemos en cuenta la ralentización y precarización de la institucionalidad
política en el ámbito nacional y mundial, a continuación precisamos algunas:
Sin
mezquindad alguna, es una exégesis del pensamiento político y social del
Maestro Víctor Raúl Haya de la Torre y se su preclara vigencia.
Es
una compulsa emotiva del aprismo, con el pensamiento político y social de la
China de todos los tiempos y de su gran salto al desarrollo que provoca
un vértigo, del tipo de un gran agujero negro, aun insospechado en el concierto
de la economía mundial.
Muy
a pesar de precisar, a la Doctrina de la Democracia Social como su objetivo
central, lo trata en la periferia, no considerando que Haya de la Torre en 1931
estableció que; el Apra es y será descentralista y por tanto; protagonista de
un gobierno subsidiario y democráticamente representativo y horizontal.
Pretende ser un
caleidoscopio, por su propósito de acercar la ciencia a la sociedad, insinuando
un trabajo conjunto sobre cuestiones de ciencia y tecnología que afectan
directamente a la ciudadanía, elicitando la construcción de nuevos escenarios,
futuros y posibles, señalando a través del momento
constituyente, como la
innovación y el desarrollo tecnológico nos pueden ayudar a crear nuevas
realidades sociales o modificar las existentes.
Implícitamente
y con razón tal vez, no toma en cuenta al colectivo político aprista como
bisagra de la sociedad civil, en una eventual gestión que tenga como colofón,
el Bicentenario de la Independencia.
Es
provocador y polémico.
Es
una oferta electoral personalista, muy a pesar de la convocatoria orgánica al
colectivo aprista, sumida en la ausencia de liderazgo y conducción.
Finalmente
y desde algún lugar del imaginario colectivo de nuestro país, iniciamos el reto
de escudriñar con fraternidad y el debate alturado el contenido y las
propuestas formuladas en “90 Años de
Aprismo” – Hay, hermanos muchísimo que hacer –en especial, el tópico nuevo
y apasionante de la Democracia Social.

Pretende ser un caleidoscopio, por su propósito de acercar la ciencia a la sociedad, insinuando un trabajo conjunto sobre cuestiones de ciencia y tecnología que afectan directamente a la ciudadanía, elicitando la construcción de nuevos escenarios, futuros y posibles, señalando a través del momento constituyente, como la innovación y el desarrollo tecnológico nos pueden ayudar a crear nuevas realidades sociales o modificar las existentes.
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